martes, 1 de diciembre de 2009

PROYECTO: "LA RADIO ESCOLAR"... Emisiones de oro... en manos de la Promo 50

La noticia de que los alumnos de sexto año íbamos a comenzar con el proyecto de la radio fue bastante espontánea, a pesar de haber estado hablando durante meses sobre el proyecto. Es decir, hasta que uno no se sentaba a organizar lo que iba a ser el guión, para luego finalmente presentarlo en la radio, estábamos como en el aire (simplemente por ser un proyecto tan novedoso que rompía con la línea de trabajos que durante seis años venimos desarrollando).

El proyecto de la radio fue muy beneficioso para nosotros ya que nos dio mucha experiencia a la hora de utilizar equipos técnicos propios de una radio (en menor escala por supuesto), experiencia la cual nos permitió posteriormente utilizar los mismos para actos escolares o locuciones diversas.

El estar en frente del micrófono no es una tarea muy fácil, requiere de una cierto desarrollo de la expresión oral, que de no tenerlo, fue desarrollada durante los programas que íbamos haciendo.

Estuvo muy bueno, sentimos que realmente la radio era “nuestra” en el sentido que era nuestra música, nuestras noticias, nuestros chistes y nuestros gustos en general, lo que de ella se desprendía. Era una modalidad de trabajo distinta, característicamente libre, lo cual nos permitió agarrarle cariño al proyecto, ya que lo que era antes un puñado de letras en una carpeta, era ahora la radio escolar, con todos sus elementos, era palpable, era NUESTRA. Lo único que no fue libre fue la elección de los grupos de trabajo, lo cual nos desorientó un poco al principio, pero que resulto siendo muy beneficioso para todos, ya que logramos repartir las responsabilidades con personas con las cuales, a pesar de compartir el mismo espacio físico, no siempre conocemos tan bien. No solo formamos más lazos entre nosotros como grupo, sino también con la institución, a la hora de utilizar los equipos.

Vemos como negativo del proyecto la falta de comunicación que se produjo entre muchas partes del personal educativo, que por causas desconocidas, desconocían las características del proyecto, y muchas veces, entorpecían a los alumnos el desarrollo del mismo, ya que los mandatos que se nos encomendaban muchas veces se contradecían.

Creemos también que tal vez faltó una previa revisión más detallada de los guiones radiales, puesto que mientras muchos grupos, haciendo uso de la criticidad y responsabilidad que se debe tener en los medios de comunicación social (contenidos aprendidos durante el 5to año), seleccionaban detalladamente los contenidos que iban a salir al aire, con el trabajo que eso representa (demorando horas para el armado del guión de un sólo día), había otros grupos que llenaban el espacio concedido para la realización de los programas (10 minutos) con 3 temas musicales de tal vez 2 minutos y medio, quedando exonerados de buscar realmente información relevante para la institución.

En síntesis, nos sentimos muy contentos de haber sido los pioneros de este interesantísimo proyecto, que a pesar de sus imperfecciones (las cuales nos promueven a seguir mejorando el proyecto) nos ayudó a desarrollar muchas habilidades o lazos de los que antes no gozábamos.

lunes, 12 de octubre de 2009

¿QUÉ PROPONDRÍAS PARA CAMBIAR EL MUNDO?







Cambiar el mundo:
Cambiar el mundo a partir de una sola acción es muy poco probable, mucho menos yo solo, eso es imposible.
Yo creo que la mejor forma de cambiar el mundo es cambiando uno mismo, empezando por cambiar algunos hábitos y malas costumbres; cambiando el contexto en donde vivo, con mi familia o con mis amigos… Con la esperanza de que mi actitud vaya contagiando a los demás, Y que acciones como el valorar la ecología, el medio ambiente, a través de reciclado, plantación de árboles, el ahorro de energía; y el respeto, el respeto a uno mismo y sobre todo el respeto al prójimo. Acciones que por más pequeñas que sean en innumerables aspectos, podría, con la participación de todos, cambiar el mundo o al menos hacerlo un lugar mejor

Brian Badolato.




Cambiar el mundo:

Cambiar el mundo, parece complicado,

Pero en realidad no lo es, y es que

Digo esto porque todos podemos hacerlo

Posible, en cada pequeña acción que

Realicemos, desde el simple hecho de

NO tirar ese papelito de caramelo,

Hasta el de concientizar a todo un

Gran grupo de no hacerlo, ya que todos

Tenemos el mismo poder de cambio, y se

Empieza por casa. Si realmente quieres

Un cambio global, empieza por ti mismo.

Juan Pablo Di Martino




Para cambiar el mundo no voy a drogarme, ni alcoholizarme, ni ser uno más que camine por las calles sucias sin inmutarse, no me voy a parar al frente del pobre sin ayudarlo a que se levante para pedir trabajo. Voy hacer lo que no se hace por el mundo, y ese deber hacer me lo marcará sólo la sociedad. Vale aclarar que no es mi deseo dedicar mi vida a la tierra, porque si solamente me preocupo por vivir bien y sano mi forma de vida contagiará y no producirá algo malo en la tierra.

No podría luchar contra aquellos que manejan el mundo con sus productos de alta calidad pero de baja para el globo, así que simplemente viviré simple, algo que es fundamental para mejorar lo mínimo. Pero también me preocuparé por educar, hacer reaccionar de lo mal que hace una fábrica, una explosión de minas a cielo descubierto, es por algo, aunque poco pero intentaré hacerlo tal cual lo escribo aquí. Lo pobres son muchos, las calles aún más, la vida sana casi irreal, el vivir sin multinacionales impensable para hoy, y educar es algo repetitivo. Pero si repite sirve, pues estoy preparado para repetir.

Javier de la Mora





Para cambiar el mundo:

Es simple hablar sobre los problemas del mundo, quejarse de ellos, discutir sobre ellos… pero cuando es el momento de proponer un cambio, todos nos quedamos mirando.

No es necesario plantearse grandes empresas, cosas imposibles, utopías fuera de nuestro alcance. Basta con aportar un pequeño granito de arena para que entre todos, sea posible realizar la titánica tarea de cambiar el mundo.

Día a día, momento a momento, podemos hacer de este un mundo mejor, un lugar más lindo en donde vivir: una sonrisa, un buen gesto, hacen la diferencia en estos días. Contagiarnos de una ola de buen humor es la mejor enfermedad que podemos contraer, sus efectos mejoran la calidad de vida y la salud… hasta pueden hacer de cualquier momento uno único.

Cambiemos el mundo desde la acción más pequeña: sonreírle a la vida por el simple hecho de vivirla, porque hay tiempo para las grandes cosas…las pequeñas pueden comenzar ahora.

Matías Pereyra




Para salvar el mundo

Yo para cambiar al mundo cambiaría algunas cosas de la tecnología, por ejemplo, en Internet no debería haber tanta pornografía y temas relacionados con la droga y la delincuencia. Yo no dejaría a mi hijo si es menor, a que tuviera acceso a la computadora por que los incentiva a esas cosas, yo como padre cuidaría a mi hijo y tendría mas diálogo con el y le explicaría lo bueno, lo malo y lo conduciría por el camino del estudio para que sea el día de mañana un hombre educado, feliz y pueda estar rodeado de buenas amistades.

En Internet pondría cosas buenas para el futuro de nuestros hijos, mas enseñanzas de salidas laborales para los adolescentes, también cambiaria la forma de actuar de los políticos en trabajar para tener un país libre de droga y prostitución, darle a la gente mas trabajo digno y no tener un país contaminado, es decir, cuidar el medioambiente. Además crearía lugares para niños con hambre para enseñarles a crear cosas y educarlos para crecer mejor para que cuando salgan a la calle lo hagan con la frente en alto y sean personas respetables en la sociedad.

La otra parte que les toca a los padres con sus hijos es: cuidar, ayudar, dialogar, educar y estar mas tiempo con ellos ayudándolos en las tareas del colegio.

Cambiaría al mundo porque los niños son lo primero en la vida para tener hombres y mujeres de bien.

Juan Cáceres




Hace poco tuvimos una verdadera revolución en nuestros caminos. La concepción del camino que debíamos seguir se esfumó y las preguntas relacionadas con el futuro inmediato no tan próximo comenzaron a surgir.

Entre otras cosas, Sebas me inculcó una orientación a seguir. Se convirtió en una clase de guía espiritual, en este universo tan complicado que llamamos adolescencia, y más la que nosotros estamos viviendo: una etapa que divide dos mundos, el de adolescentes que estamos dejando, y el de adultos al que estamos ingresando, dejándonos parados inestablemente en la línea que los separa. Lo único que se dibuja en nuestras mentes es el saber cómo caer, en ese mundo, tan loco, tan acelerado, tan oscuro y desconocido.

A partir del camino trazado por las huellas que nos guiaron todo este tiempo comienzan a surcarse muchos otros ¿atajos?: diferentes, similares, curvos, rectos, sinuosos, traicioneros.

Ante la pregunta ¿qué propondrías para cambiar el mundo? Encuentro tantas respuestas que es difícil saber por dónde empezar, ¿Qué cambiar de un mundo que parece poco a poco ir camino a la destrucción y el caos?... las palabras pueden sonar demasiado apocalípticas, pero poco a poco, la humanidad se está auto-destruyendo, pensando que las acciones se las lleva el viento, sin tener en cuenta que lo que provocamos repercute en nosotros de todas maneras…

En fin… ¿qué cambiaria?… la maldad, el odio, los individualismos que engendran egoísmo, la envidia, la violencia, los homicidios, la discriminación, la desvalorización de la tierra, la contaminación, la pobreza, la ignorancia, las injusticias

¿Qué propondría para cambiar todo eso? Sinceramente no lo sé, no creo que exista una fórmula mágica que me permita erradicar los cimientos milenarios de una humanidad cegada por los impulsos. Lo que sí creo es que, así como dije que poco a poco íbamos camino a la destrucción, poco a poco podremos salir del caos y retornar a un estado de paz, consolidando la unidad y el bienestar general como objetivos principales. Son pequeñas acciones, las que pueden cambiar el mundo o seguir empeorándolo, tan pequeñas y sin costo alguno… una sonrisa, una mano dada en el momento preciso, un saludo, buena onda, sentido de la ubicación para conmigo mismo y para con los demás, respeto en todo momento y en todo lugar, solidaridad, energía y ganas, ganas de querer llegar al cambio y hacer lo que sea para lograrlo…cueste lo que cueste…

Gonzalo Gutierrez


martes, 26 de mayo de 2009

SER más HUMANOS

Una sociedad involucionada, un lugar en cualquier parte del mundo, una escuela, un curso, una profesora, alumnos que no quieren serlo, realidades diferentes, al parecer inconexas que deben comenzar a relacionarse, con un sinfín de obstáculos en el camino a la verdadera unión. ¿A qué nos referimos con todo esto? A un término que caracteriza el comienzo de este texto: involución.
A medida que pasan los años, y los diferentes sucesos comprendidos en ellos, lo lógico, según las mayoría de las ciencias unidas en paradigma es que, guiándonos por el pasado, el hombre y la sociedad con la que convive, debe evolucionar, es decir, cada vez más, adquirir experiencia de las situaciones límites que lo marcan para no cometer los errores que lo hicieron sufrir. A través de la película “escritores de la libertad” nos damos cuenta de que, en la actualidad, tanto en nuestra realidad como en las de todo el mundo, lo que debería SER, no es lo que ES.
Venimos de una historia que comprende dos guerras mundiales, y tantos otros conflictos, que no alcanzaron el carácter de mundiales, pero no por eso son menos importantes. Holocausto, dictaduras militares, genocidios, invasiones de territorios, violencia, muertes, miles de muertes y lo que nos concierne a analizar como grupo, la discriminación, algo tan viejo como el mismo ser humano. Desde tiempos inmemoriales, la persona discrimina, sin darse cuenta a veces de que lo está haciendo. Cualquier detalle que sea diferente en otra persona es motivo de alejamiento. La verdad es que el miedo paraliza, y a veces, en actitud de defensa, nos hace destruir aquello que es diferente a nosotros, o que rompe con el esquema al cual estamos acostumbrados.
En la película detallada anteriormente, los alumnos no podían realmente preocuparse por lo que “debían hacer”, es decir, en cumplir con las exigencias de una escuela, si cuando salían a la calle podían ser baleados por cualquier otra persona, por cualquier motivo (a veces ni siquiera estaba claro el motivo) sólo por pertenecer a “bandos” distintos. Estos chicos vivían en una guerra que no estaba declarada, pero estaba, y como toda guerra engendraba violencia, y por ende, muertes. Muchos de ellos pensaban que eran parte de algo, una
cultura de pandillas que los entendía, que los acogía, que los comprendía y hasta defendía, por lo que nadie tenía problema en morir “por los suyos”. Cualquiera que por nimio detalle fuera diferente, merecía la repulsión y en muchos casos la agresión física y verbal, como puede apreciarse en diversas partes de la película.
Si nos trasladamos a la realidad local, pasa exactamente lo mismo, tal vez no lleguemos actualmente al hecho de estar divididos en bandos, o a protagonizar un tiroteo por semana, pero la discriminación la respiramos en todo momento, y en todo lugar. Ya sea en instituciones de orden público o privado, sean escuelas hospitales, oficinas, comercios entre otros, la discriminación ESTÁ, y nos es difícil hacerla desaparecer.
Creemos que lo que más dificulta a su erradicación es que muchas veces vivimos, es decir, vemos, sentimos, y creamos situaciones de discriminación, es más, podríamos decir que incluso, la mayoría de las veces las identificamos y criticamos como “prácticas destructivas”, ya que es muy fácil HABLAR y razonar sobre estas. Sin embargo lo que todavía no hemos adoptado como sociedad, es una cultura del HACER, en el que el cambio que queremos se concrete por iniciativa propia.
Lo que pasa en la realidad que todos vivimos, es que el sistema educativo está hecho para discriminar a cualquiera que no supere los objetivos curriculares. Si vos no vas siguiendo al sistema, quedas totalmente fuera, y eso es lo que pasa con la mayoría de los alumnos, a los cuales por sus realidades particulares les es difícil retornar a la escuela. Tal vez el mayor problema que está sufriendo la educación es ese. Si un alumno no aprueba un máximo de dos materias debe repetir el año escolar, siendo el resultado con el paso de tiempo, la deserción; cuando muchas veces, estos chicos, presentan otro tipo de talentos, que tal vez no se ven, pero que de ser explotados desembocarían en resultados extremadamente positivos. Tal vez nos estemos metiendo en una visión muy platónica de lo que debería ser la educación, pero creemos que es la forma de formar una “mejor” sociedad.
En la película, la profesora se dio cuenta de eso, exactamente eso que decimos, y trató de buscarle la vuelta a este tipo de actitudes para reinsertar el interés de los alumnos por el estudio. La verdad es que estos alumnos, que muchas veces, por sus actos se merecerían la expulsión definitiva, no deben ser echados del sistema educativo. Es esta clase de personas (como la profesora) las que deberían existir para hacerles entender a esta clase de alumnos que no es la separación, el odio y la DISCRIMINACIÓN lo que nos hace avanzar, sino todo lo contrario, nos hace “involucionar”, nos hace retroceder y SER MENOS HUMANOS. Es la unión, la comprensión, el respeto mutuo, la solidaridad y el compañerismo los que nos hace crecer en sociedad, y SER cada vez MÁS HUMANOS. Finalizamos nuestra reflexión con una pregunta a la cual no encontramos respuesta todavía: ¿existen en la actualidad personas-guía como la profesora de la película, que dejen absolutamente todos sus intereses personales para hacer salir a la luz a todo un grupo de alumnos que muchas veces no quieren serlo?